Esta novela fue escrita en 1949. George Orwell desarrolla la acción en un Estado totalitario en el que el protagonista, Winston Smith, se encuntra atrapado y solo. El máximo representante del partido dominante es el Gran Hermano, que todo lo oye, todo lo ve y todo lo dispone. Nada se puede hacer sin que la "telepantalla" lo vea, los micrófonos lo escuchen, o la "policía del pensamiento" lo descubra. Las personas viven encerradas en un mundo de confusión, odio y temor hacia los superestados vecinos y hacia el suyo propio. La sociedad se divide en la prole, que no merece atención puesto que está demasiado oprimida para rebelarse, la clase media que está día y noche cruelmente vigilada, y por último las personas que pertenecen al Partido.
Winston trabaja en uno de los Ministerios y su trabajo consiste en eliminar y/o modificar las pruebas, escritos, publicaciones, etc., que indiquen que el Estado se ha equivocado o confundido en algo en el pasado. Poco a poco se da cuenta de que el Estado lo controla todo. Que no hay nada que no sepa, y que no hay manera de escapar de ese agujero negro. El Estado lo es todo y siempre tiene razón. El poder sobre las personas es un valor absoluto y único, y para conquistarlo y mantenerlo, no hay nada que no deba ser sacrificado o aplastado.
Conoce a un miembro de la dirección del gobierno, O´Brien, que le da a entender que existe un grupo rebelde que se prepara para atacar. La figura de este dirigente será muy importante para Winston pues verá en él su mejor amigo, y su peor enemigo. El protagonista, temeroso, intentará unirse al grupo rebelde, pero se dará cuenta de que el Estado es mucho más invencible de lo que el creía.
"El poder es Dios"
"La libertad es la esclavitud"
"El que controla el pasado controla el futuro; y el que controla el presente controla el pasado"
"El Gran Hermano te vigila"